gato negro

A nosotros como a ti nos fascinan los gatos. Y hay en ese hecho algo de cultural. Los gatos, a lo largo de la historia y a través de todas las culturas, han tenido un papel singular

A veces en relación a circunstancias concretas de su participación en la vida diaria, otras veces de acuerdo a los relatos mitológicos que giran en torno a su figura. Vamos a divertirnos comparando y aprendiendo lo que los gatos han significado para las diferentes culturas del planeta.

En la mitología nórdica:

Los vikingos tenían en sus viviendas gatos que les protegían de roedores y otras alimañas. Cuidaban así de sus establos y almacenes cumpliendo una función muy importante en su vida diaria. 

Más aún, se dice que era una costumbre habitual regalar los gatitos recién destetados a las novias somo símbolo y paso esencial de la creación de un nuevo hogar. Más aún, la diosa Freyja, diosa del amor, montaba un carro tirado por gatos. Se dice que éstos eran gatos del bosque noruego y se les han asignado los nombres de Trygul y Bygul. 

Para los griegos:

Los griegos, de quienes somos en gran parte herederos culturales, también consideraban a los gatos un animal noble. Hay quienes hablan de la leyenda que sostiene que el gato fue creado por Artemisa para ridiculizar a su hermano Apolo, quien antes había creado al león para asustarla. 

Allí fueron en principio considerados como juguetes caros, que se ofrecían a las cortesanas como un regalo exótico traído de Egipto

Para los egipcios:

Si hay una cultura que ha venerado a los gatos ésta es la egipcia. En el Antiguo Egipto los gatos eran vistos como dioses, capaces de ahuyentar plagas, ratas, enfermedades.

Ellos protegían las cosechas y éste era el principal motivo por el que casi todas las familias tenían un gato, sufriendo profundamente su muerte. El entierro de los gatos estaba lleno de lujos como manera de despedir a un Dios que abandonaba el mundo carnal. De hecho, uno de los motivos de la veneración del gato en Egipto es que, siendo un felino,  pertenece a la familia del león: el Dios del Sol Ra.

En el antiguo Egipto, la posesión y el derecho a domesticar a los gatos era un privilegio solo al alcance de dioses y faraones. Estaba prohibida su venta, maltrato o la muerte de dichos animales. E incluso la pena por matar a un gato era también la muerte.

Los gatos en Japón:

En la cultura japonesa el gato es un símbolo importante que goza de gran protagonismo cultural. Los gatos están íntimamente ligados a la doctrina budista. Los monjes del siglo VI los incluían en sus viajes por mar al considerar que serían fieles guardianes de las escrituras que transportaban al prevenir que las ratas o los insectos las estropearan.

Es así que se los considera protectores de los hogares y los libros. Incluso en el palacio del emperador se los dotaba de seguridad y privilegios. 

El típico gato dorado de los bazares chinos, tiene en realidad su origen en Japón. Es un gato de la suerte que agita su mano atrayendo la buena fortuna según el objeto que tenga consigo (moneda, cascabel, bola de cristal) y sus colores.

En la mitología celta:

En la fascinante mitología celta, el gato era considerado el guardián de más allá o submundo. Dado su carácter silencioso, misterioso y estoico se suponía que cumplían perfectamente ésta función.

Se los consideraba capaces de mantener secretos eternamente y que los mortales eran incapaces de entender la profundidad de sus pensamientos, reflejada en su mirada enigmática.

Para los británicos:

En general, se sabe que a los británicos les encantan los animales. En cuanto a los gatos, están presentes gran cantidad de hogares. Y curiosamente, para ellos un gato negro es considerado un buen augurio. Por lo tanto, cruzarse con un gato negro es sinónimo de buena suerte, especialmente para los casados.

Como puedes ver, el amor y la fascinación que sentimos por nuestros mininos no es algo nuevo. ¿Y tú? ¿con qué cultura te identificas respecto a lo que sientes por los gatos?

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